Bibliotecarios sin fronteras
XXXIV Coloquio Internacional de Bibliotecarios
30 de noviembre, 1 y 2 de diciembre de 2020
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XXXIII Edición

Presentación

 
Las bibliotecas se han ido adaptando a los cambios sociales, ya que a través de sus servicios han contribuido al desarrollo de las comunidades donde se insertan y a disminuir las brechas digitales y del conocimiento. Las bibliotecas son de los pocos espacios donde las personas pueden tener —en igualdad de condiciones— acceso libre e irrestricto a la información, al saber y a la cultura; una labor que sin duda promueve la inclusión.
 
Bajo esta idea, las unidades prestadoras de servicios bibliotecarios y de información deben ser un espacio de puertas abiertas que reciben, apoyan y orientan a cualquier usuario sin importar el idioma, nacionalidad, creencia religiosa, orientación sexual, situación migratoria, discapacidad, o si vive en condiciones de vulnerabilidad, etc., con lo cual las bibliotecas contribuyen de manera proactiva al proceso educativo y de acceso a la cultura de todas las personas, en especial a las de sectores en desventaja, lo que les permite acceder a mejorescondiciones de vida.
 
En México, como en otros países, en los últimos años se han presentado una serie de situaciones o eventos que están generando conciencia acerca de las personas que forman parte de lo que hoy se denomina “grupos vulnerables”; entendidos estos como aquella persona o grupo que —por sus características de desventaja por edad, género, estado civil, nivel educativo, origen étnico, situación o condición física y/o mental, orientación sexual, etc.— requieren de un esfuerzo adicional para incorporarse al desarrollo y a la convivencia social, económica, tecnológica o cultural. Dentro de este grupo se encuentran insertas también:
 
  • Adultos mayores
  • Personas con discapacidades
  • Mujeres
  • Niños y jóvenes
  • Pueblos indígenas
  • Personas con enfermedades mentales
  • Personas con VIH/SIDA
  • Migrantes
  • Orientaciones sexuales
  • Personas en hospitales o prisión
 
Además, en 2019 la Organización de las Naciones Unidas (ONU) proclamó el “Año Internacional de las Lenguas Indígenas”, como un reconocimiento a la riqueza lingüística y cultural de los idiomas originarios, sensibilizando a la sociedad para que aprecien y valoren su importancia mundial. México es un país con una gran diversidad lingüística, en el que se hablan al menos 68 lenguas indígenas; desafortunadamente, la ausencia de políticas públicas orientadas a su preservación, ha ocasionado que una cantidad importante de estas corran el riesgo de desaparecer.
 
Dado el contexto de discriminación que se vive actualmente en el mundo, los grupos en situación de vulnerabilidad cobran especial importancia para los servicios de información que ofrecen las bibliotecas, lo que hace inevitable asumir el papel importante que tienen estos espacios en y para su comunidad; para lo cual “deben fortalecer su rol instrumental en las políticas contra la exclusión social y ser cada vez más una plaza pública, un espacio social democratizador dónde se desarrolle el conocimiento mediante herramientas, actividades, experiencias y oportunidades”1. Así, ante un escenario en el cual se asume que tanto estos grupos como sus necesidades van ir incrementando, las bibliotecas y los bibliotecarios tenemos el compromiso y el deber de plantearnos y preguntarnos ¿qué se puede hacer para contribuir a mejorar la situación de vulnerabilidad?
 
Por un lado, generar y mantener espacios que permitan facilitar capital cultural, entendido como aquél que es capaz de proporcionar la posibilidad a una persona, un grupo o un territorio para que desarrollen y superen las situaciones de pobreza y exclusión, dotando a los sujetos de conciencia, orientación, juicio moral, capacidades y recursos de reflexión, creatividad y comunicación. Este capital cultural es crucial para el empoderamiento y el desarrollo en una sociedad infomoderna caracterizada por la reflexividad, las redes, globalidad, diversidad, informacionalización, riesgo y participación2. De igual manera, las unidades prestadoras de servicios de información deben ser lugares que preservan y garantizan el acceso al patrimonio cultural, registros gubernamentales y la información, además de incentivar para que cada vez más se lleven a cabo proyectos para los más vulnerables.
 
Por otro lado, es fundamental contar con personal especializado, capacitado, disponible, sensible y dispuesto a ofrecer información sobre: derechos fundamentales, servicios públicos, medio ambiente, salud, educación, oportunidades laborales, entre otras (Gómez-Hernández, 2016). Al igual que trabajar en las actitudes del personal hacia una conciencia y perspectiva más abierta sobre sus funciones y los servicios bibliotecarios y de Información que se otorgan a estas personas, lo que permitirá generar una actitud profesional, comunicativa, política y patrimonial, pero sobre todo de inclusión social.
 
En otras palabras, brindar un espacio adecuado con personal capacitado para ofrecer información y desarrollo de habilidades en los usuarios, en especial a los de grupos vulnerables, para ayudarles a acceder y comprender aquella información y servicios que, dada susituación, les puede ser más útil y así disminuir la desigualdad a través del fortalecimiento, la educación y la integración de grupos marginales y minoritarios, migrantes, refugiados, niños y jóvenes desde un enfoque de igualdad de género, acceso equitativo a la información, libertad de expresión, etcétera.3
 
De esta manera, el Coloquio Internacional de Bibliotecarios en su trigésima tercera edición, a celebrarse en el marco de la Feria Internacional del Libro en Guadalajara (FIL), los días 2, 3 y 4 de diciembre del año en curso, tiene como tema “Servicios de información para grupos vulnerables”, en el que se busca reflexionar y conocer las nuevas propuestas y el trabajo llevado a cabo en y por las unidades prestadoras de servicios de la información con estos grupos, con la intención de establecer estrategias de trabajo conjunto y coordinado que permitan procurarles un trato y espacio igualitarios, a través de un verdadero y adecuado acceso a la información.
 
Sergio López Ruelas
Presidente del Comité Organizador
 
1. Gómez-Hernández, J. A. (2016). Usuarios en vulnerabilidad social: ¿por qué y para qué generar capital cultural desde la biblioteca? Anuario ThinkEPI, 10, 83-93.
2. VII Informe sobre exclusión social, Fundación Foessa, 2014.
3. (Gómez-Hernández, 2016).